-Cuánta gente. ¿no? -se sorprendió Vera. Yo asentí con la cabeza, igual de extrañada.
En el porche que daba entrada al instituto se apiñaba como la mitad de los adolescentes del pueblo. No pude contarlos ni reconocer a nadie, pero me fijé en lo nerviosos que parecían todos. Una chica movía los labios en silencio, repasando sus apuntes una y otra vez. Otra, a su lado, se balanceaba mientras cantaba una fórmula matemática o algo así. Había incluso un chico que se pegaba repetidos golpes en la cabeza con la mano mientras cerraba los ojos con fuerza.
Sin embargo, también había un grupo más apartado, un corro de chicos con chupas de cuero y vaqueros con tachuelas y correas que hablaban y reían animadamente en una esquina. Parecían bastante relajados, pensé. Sin darme cuenta empecé a fijarme en ellos uno por uno, para ver si reconocía a alguien, pero debí parecer tonta o enamorada, porque uno se me quedó mirando extrañado. Avergonzada, retiré la mirada.
-Mira, ahí está Isabelle, vamos. -me dijo Vera, señalando a la figura solitaria que había sentada en un escalón.
Nos acercamos, llevando con la mano las bicis.
-Eh, ¿cómo vais? -saludó de forma despreocupada.
Si Vera y yo no teníamos nada en común, deberías ver a Isabelle. Era de espalda ancha, muy alta, de brazos y piernas rollizos y pelo largo tintado de negro. Se pintaba mucho los ojos, pero a aquellas horas tempranas de la mañana ya se le había corrido la máscara de pestañas y parecía que no hubiera dormido en un mes con aquél manchurrón oscuro en los ojos. Mascaba chicle.
-Bien, oye, ¿vas a entrar?
-No sé, vine porque ésta -señaló a Vera - me obligó, pero no he estudiado nada.
-No sé por qué me lo imaginaba. -dije.
Isa rió a carcajadas secas y sonoras que daba un poco de miedo, si queréis saber mi opinión.
-Bueno, ahora que lo pienso... voy a ver las listas y me pienso si entrar, acompañadme. -dijo. Vera y yo apoyamos las bicis allí mismo y la seguimos como pudimos entre el gentío.
Le dirigí a Vera una mirada de: ¿qué hace? , a la que ella contestó levantando una sola ceja en señal de: ¿y yo qué sé? No dejamos de andar hasta que chocamos contra Isa, espachurrándola contra la puerta.
-¡Ay, torpes...! Echaos atrás, intento leer esto. -hicimos caso de su indicación y pudimos ver que tenía el dedo sobre unos papeles impresos pegados a la puerta.
-¿Eso no es la lista de alumnos que tienen que recuperar? -pregunté.
-Sí.
-¿Y qué duda tienes? -reí.
Ella paseó el dedo entre los nombres ordenados alfabéticamente hasta que se paró en uno hacia la mitad. Puse la cabeza sobre su hombro para leer el nombre, pero no hizo falta.
-Javier Ros -dijo en voz alta, mientras daba golpecitos sobre su nombre con el dedo -. Va a pasar a segundo, aunque aquí ponga que le han caído... -pausa para contar- básicamente todas.
-¿Qué pasa con Javier Ros, futuro chico de segundo y suspendido en básicamente todas?
-Que me gusta. Quiero presentarme a los mismos exámenes que él.
-Lo ha suspendido todo -observó Vera-, ¿cómo vas a saber qué exámenes va a hacer?
-Lo sé porque ha venido, pero no se va a quedar mucho tiempo. Hará el primero, se cansará y se irá.
Dicho esto se giró hacia nosotras muy sonriente, orgullosa de su deducción.
-A veces das miedo, ¿lo sabías? -le dije.
-Sí, pero me da igual, voy a conocer a Javier Ros.
-Pues eso está pero que muy bien, siempre siendo optimista, Isa. -le felicitó Vera.
En ese momento un ruido muy molesto salió de los amplificadores que había colgados a ambos lados del porche, un pitido que nos hizo estremecer a todos. A continuación, una voz aguda y casi tan molesta como el ruido del micrófono nos habló con fingida amabilidad:
-Por favor, todos los alumnos del instituto Número Tres que tengan un examen de matemáticas a las nueve horas y treinta minutos, que pasen al aula de Biología teórica del primer pasillo. Ordenadamente, gracias.
El gentío empezó a movilizarse, y nosotras que estábamos las primeras fuimos aplastadas contra la puerta. La abrimos con dificultad y pasamos al amplio vestíbulo.
-¡Buena suerte! -oí gritar detrás de mí. Era Vera, que se había quedado atascada fuera. Me giré pero no la vi, ya estaban entrando todos e Isa me cogió del brazo para guiarme hasta el primer pasillo.
ME ENCANTA LA HISTORIA!!!!!!! Es fantastica!!! aunque la verdad esque solo he leido estos tres capitulos incluyendo el prologo xD Me he qedado con ganas de mas :) Te sigo sin dudarlo!! Yo tambien tengo un blog si quieres pasate y si te gusta sigueme :D
ResponderEliminarUn besazooo y sigue asi!
Qué ilusióon :D Muchísimas gracias, pronto subiré más, un besazo, por supuesto que me paso por tu bloog ! :D
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